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domingo, 19 de julio de 2015

EN EL SECTOR LA LAJA SE REALIZÓ EL SÁBADO 18 DE JULIO LA JUNTA DE LA PROMOCIÓN 1984 DEL COLEGIO GERMANIA DE PUERTO VARAS

Yazna Barrientos Wenzel nos informó que: "Momentos para recordar de nuestro reencuentro germaniano de invierno.En quincho Parcelación La Laja, con Verónica Aguilera Torres, Jorge Roberto Barrientos ,Claudia Beatriz Romero Martínez, Óscar Vidal Gallardo, Claudio Kordic, Marcela Vázquez,  y Fernando Volke.18 de julio de 2015. Promoción 1984 Colegio Germania".

sábado, 27 de junio de 2015

En Papúa-Nueva Guinea falleció el Padre Jorge Schubbe Rehbein ex alumno del Colegio Germania de Puerto Varas

                           Foto gentileza Congregación del Verbo Divino


Jorge Schubbe Rehbein a la Casa del Padre.
El viernes 26 de junio de 2015 2.15 am (hora de Papúa-Nueva Guinea) falleció el P.Jorge Schubbe en la Casa SVD de Mount Hagen. Una dolencia que se fue agravando lo llevó a la postración y a su deceso, lo que ocurrió en la madrugada del viernes en la localidad de Mount Hagen, Papúa Nueva Guinea.
Nos unimos en oración por el descanso de su alma.


Fuente: Comunicaciones Verbo Divino Chile, https://www.facebook.com/photo.php?fbid=911275535598181&set=a.105111719547904.7957.100001472298894&type=1&theater


P. Jorge Schubbe R., SVD

El P. Jorge Schubbe, sacerdote de la Congregación del Verbo Divino y misionero en Papua Nueva Guinea, a los 86 años de edad nos ha dejado para compartir la gloria de Dios. De ellos, 62 los consagró a extender el Reino de Dios, en una tierra que recibía por primera vez el anuncio de la Buena Nueva. Había recibido su destinación misionera a Papua Nueva Guinea el año 1954.

El P. Jorge recibió su vocación religiosa y misionera en el seno de su familia formada por don Jorge Schubbe y doña Augusta Rehbein. El papá había llegado a Chile como tripulante e ingeniero del crucero alemán, el Dresden, en los años de la primera guerra mundial. Como muchos de los tripulantes, también él optó por establecerse en Chile, y en Puerto Varas, centro de la colonización alemana.

“Mi papá – nos dijo un día el P. Jorge, como previendo el papel importante que él iba a tener un día en la misión, - era un ingeniero naval. Él optó por quedarse en la región de Puerto Varas, donde en compañía de un amigo de navegación del Dresden creó una maestranza, la Maestranza Schubbe-Boegel, situada en el lugar en el que ahora se está levantando un “mall”, junto a la gruta de Lourdes. En esa Maestranza fueron construidos los conocidos barcos del lago Llanquihue “Esmeralda” y “Santa Rosa”.

En 1923 don Jorge contrajo matrimonio con la Srta. Augusta en la parroquia de Puerto Varas. Dios bendijo la unión de los esposos con cuatro hijos. Jorge recibió el cariño y su primera formación religiosa de sus papás. Su educación escolar la recibió en el Colegio Germania, recientemente abierto y dirigido por los misioneros del Verbo Divino. Los domingos la familia entera iba a la iglesia. “Mi mamá era de Misa diaria, y yo la acompañaba”, decía el P. Jorge. Por las tardes rezaban juntos un misterio del rosario y la oración de noche.

Como niño conoció los misioneros del Verbo Divino. Ellos le hablaron de la vocación sacerdotal y misionera. Jorge decidió entonces pedir admisión en el seminario del Verbo Divino. “Recuerdo lo que dijo mi papá cuando le pedí permiso para irme: ‘Si eso es lo que quieres, que Dios te bendiga. Pero ¡sé valiente! Lo que anhelas no es fácil. Pero si quieres volver, ¡la casa paterna te estará siempre abierta!’.” Lo cierto es que Jorge mantuvo firme su decisión. En el seminario del Verbo Divino en Santiago hizo una etapa de sus estudios, y en 1949 fue enviado a Estados Unidos para realizar sus estudios de teología. Fue ordenado sacerdote el 28 de agosto de 1952. Un año más tarde celebró su Primera Misa en Puerto Varas. Tuvo la alegría de verse acompañado por su mamá y familiares más cercanos. (Ella falleció en 1964, cuando Jorge ya estaba en Papua Nueva Guinea, y el papá había fallecido en 1949).

A fines de 1953, el P. General de viaje por Chile envió al joven sacerdote Schubbe a Papua Nueva Guinea, así como él lo pedía. El viaje lo hizo a principios de 1954. Hay que tener presente que Papua Nueva Guinea es la segunda isla más grande del mundo, después de Groenlandia. Su población alcanza unos 3 millones de habitantes. Ha sido un territorio muy codiciado por las potencias coloniales y durante la última guerra la misión católica escribió una página gloriosa de mártires, que dieron su vida por su condición de misioneros y misioneras.

El P. Jorge ha contribuido a la evangelización de miles de aborígenes que han aceptado la fe y que hoy constituyen una gran promesa para el Cristianismo.

Recuerdo de su última visita a Chile

Jorge Schubbe: “La primera evangelización no ha terminado”


Sus 60 años como misionero en Papúa Nueva Guinea le han dejado profundas huellas al P.Jorge Schubbe, pero su rostro apacible y sereno no ha cambiado. Sencillo, cercano, atento, habla con todos como si los conociera por años.

En La Florida, el sábado 6 de abril, lo esperaban los misioneros laicos de Alma. Luego de los saludos, comienza a contar sus experiencias misioneras, acudiendo de vez en cuando a unas notas personales. En seguida, vienen las consultas van desde las vocaciones nativas- 5 papúes verbitas en América-, hasta el por qué de la barba, costumbre local. Todo lo responde con calma y abundantes ejemplos y anécdotas. Más tarde muestra un mapa de su lugar de misión, Mount hagen, y fotos familiares y de su comunidad local.

Pero el P.Jorge no necesita hablar mucho. Lo vemos y sabemos que estamos frente a un misionero. Convencido como está de que la “primera evangelización aún no termina en Papúa Nueva Guinea”, se esfuerza cada día para salir cada día a colaborar en la pastoral de la Iglesia local, siempre más allá de las fronteras. Aunque los católicos llegan sólo al 30% en Papúa Nueva Guinea, son fieles que participan activamente en las celebraciones. Y como nadie comulga sin confesarse, las filas de quienes acuden al sacramento son interminables. Largas horas pasa nuestro misionero escuchando a sus queridos papúes que buscan el cariño y la amistad del Padre Dios y de su Hijo que dio la vida por todos. Es lo que hace ahora, cuando le resulta más complicado equilibrarse sobre los troncos para llegar a las aldeas, dialogar y dar testimonio del Padre amoroso que sale al encuentro de sus hijos.

En octubre del 2010, el P.Jorge Schubbe contaba a “Correo Misionero” cómo había surgido su vocación: “Su padre, un mecánico de la Armada Alemana de la primera guerra mundial, aunque era luterano, matriculó al pequeño Jorge en el Colegio Germania, de Puerto Varas. Allí el niño se interesó por acolitar en las misas y fue cultivando un cariño entrañable por la eucaristía. Esta atracción infantil fue madurando hasta que decidió contarle a su padre las intenciones que tenía de irse a un seminario católico. Y aún recuerda la respuesta que su papá le dio. La recita en alemán, casi con devoción: ‘Hijo, has elegido un camino muy difícil. Y tendrás que ser muy valiente para seguir, pero si decides volver, las puertas de tu casa estarán abiertas’”.

En esa oportunidad lanzó un gran desafío: esperaba que alguien de Chile se animara a misionar en su segunda patria, “porque yo solo no puedo hacer todo lo que debería”. Y más esperanzado agregaba: “Seguramente habrá quien quiera compartir la felicidad de su fe, también Papúa Nueva Guinea, no sólo aquí en Chile”.

Estamos en condiciones de afirmar que su llamado comienza a encontrar respuesta. El joven Cristian Villablanca Olave, seminarista verbita, ha solicitado realizar una experiencia transcultural en Papúa Nueva Guinea. Ahora está refrescando su inglés en EE.UU.

Papúa Nueva Guinea, es un país de Oceanía situado al norte de Australia. Su capital es Puerto Moresby. Es, junto a Indonesia, el único país de Oceanía con frontera terrestre, ya que son países limítrofes. Tiene una superficie 462.840 km2 y su población supera los 6 millones de habitantes. Su moneda es la Kina ( 1 euro =2,8 kina).

En Papúa Nueva Guinea el idioma oficial es el inglés, pero el más difundido es el pidgin, “un lenguaje vivo que sigue desarrollándose y que creó el uso común” y que utiliza palabras del castellano y del inglés, pero adaptadas gráfica y fonéticamente. Además, en PNG hay más de 800 lenguas que no tienen la misma raíz idiomática.

Fuente: Misioneros del Verbo Divino
www.verbodivino.cl



Fuente: http://noticias.iglesia.cl/noticia.php?id=28084

sábado, 18 de abril de 2015

Los comienzos del Colegio Germania de Puerto Varas en un cuento de Alejandra Steger de la Maza titulado “Recuerdos”.

 
 
Por Alejandra Steger de la Maza *

Han  pasado tantos años desde entonces, sin embargo, lo recuerdo como si fuera ayer:

“El día había amanecido con un tibio sol primaveral y el aire traía un profundo aroma a eucaliptus; recostado sobre el portón mientras observaba a la minúscula mariposa que se debatía entre mis dedos, me sorprendió  el llamado de mi madre dándole con el susto libertad a mi bella prisionera.

Mamá me esperaba  cerca de la casa, en ésta se efectuaba una reunión y ella no queriendo interrumpir, me encargó le entregara a mi padre un documento que había llegado.

 Pedí permiso y entré; después de entregar la misiva, observé los rostros decididos  de aquellos hombres, que continuamente  se habían estado reuniendo para resolver unidos y poco a poco , los problemas que se presentaban en la colonia.

-¡Escuchen esto!-exclamó papá, después de leer la carta.

-La comunidad de Puerto Varas, nos comunica la próxima construcción de una escuela-según dice aquí- que mantenga la tradición de nuestros antepasados.

-Eso soluciona nuestro problema-repuso uno de los presentes. Nuestro anhelo ha sido poder enviar a nuestros hijos a un lugar, donde junto con estudiar, aprendan la cultura y religión germana. Este es un proyecto que no debe fracasar.

- Claro ¡ Claro que no!-agregó otro- tendrán todo nuestro apoyo. ¿ Cuándo comenzará la construcción? – interrogó dirigiéndose a mi padre.

-Bueno- expresó éste- las primeras gestiones para reunir madera e implementos necesarios ya han comenzado, pero la construcción no será hasta dentro de unos meses. Claro que la enseñanza ya se impartirá esta temporada en una casa particular.

Yo sólo en un rincón, pensaba en lo que acababa de escuchar ¡una escuela!; por fin podría conocer todo lo que mi mente se preguntaba, aprendería a leer y a escribir como mi padre, llegaría quizás a conocer la historia, de aquellos personajes de los pocos libros que se guardaban en la casa. Recordé cuántas veces los había ojeado, y  junto a papá, observando los dibujos anhelaba aprender.

Conocería la historia de otros países, el valor de los números, y el por qué de muchas cosas que hasta ahora no tenían explicación para mí. Durante días fue el único tema de conversación en casa.

 Todo el verano estuve reflexionando sobre ello, esperaba impaciente la temporada de invierno; soñaba con el día en que partiríamos a Puerto Varas.

Por fin llegó el día. Partimos con el amanecer, me despedí emocionado  de mi mamá, mientras  mi padre preparaba las mantas para abrigarnos del frío matutino. Durante el viaje me dio varios consejos importantes teniendo en cuenta que ya no contaría con él.

Después de un largo recorrido que duró prácticamente todo el día, comencé a divisar un área ya habitada, el frío era más intenso, me arrebujé en la manta y me dediqué a mirar el paisaje; un lado estaba completamente iluminado por la acción del sol al ocultarse, admiré el proceso en silencio, pero al virar la cabeza y contemplar el cuadro que se presentaba ante mis ojos, quedé sin aliento, embelesado, admirando la transparencia del lago donde se reflejaban dos hermosos volcanes cubiertos de nieve en las faldas. Más tarde supe que se trataba del lago Llanquihue y los volcanes Osorno y Calbuco.

 El amigo de papá nos esperaba; su familia me esperaba con los brazos abiertos; los hijos del matrimonio rápida y amistosamente me mostraron el lugar, y me participaron de sus secretos, haciéndome sentir como en casa.

  Luego vino el período más hermoso, el mundo escolar. Así comenzó una nueva etapa en mi vida…..
Mis primeros años de estudio, los realicé en una casa particular, mientras se construía el colegio que me albergó hasta convertirme en un hombre.

Años después, con la construcción del edificio de concreto, pasó a llamarse “el colegio viejo”, aunque, para mí siempre se mantuvo joven, y lleno de calor humano.
Hace poco supe que lo habían demolido; derrumbaron todo lo que fue mi mundo, sentí  ganas de llorar, quise verlo por mí mismo.

Del querido colegio donde pasé tantos momentos felices, mis mejores años, no quedaba nada; en su lugar había una nueva construcción, moderna, que parecía reírse de mi vejez. Bajé los brazos derrotado pensaba en lo injusto de la vida, del tiempo, que no se detiene, y nos deja en este mundo extraño.
De improviso sentí  su  voz, estaba cambiando, sí pero ¡ era la misma!- ¿Cómo no reconocer la voz de mi querido Germania?.

Comprendí que todos eran uno, que seguías siendo tú, viejo y querido colegio; tu cuerpo ha cambiado eres más grande, te has dividido; pero tu alma sigue igual, eres y serás siempre tú; aunque tu fisonomía se modernice y tu voz tenga distintos  tonos; siempre lo reconoceré, este timbre de ahora es la vieja campana de entonces, pero que con el mismo amor, llama a sus hijos, incluso los niños son los mismos.

Ya no creo en la injusticia de la vida, moriré feliz por haberte reencontrado.

Fuente:  Anuario1984 del Colegio Germania de Puerto Varas, pp 33
 
 
 
Nota de la R: *Alejandra Steger de la Maza,  estaba en tercero medio en 1984 cuando escribió este cuento, que refleja  muy bien el interés y el esfuerzo  de los colonos alemanes católicos de tener un colegio donde sus hijos podrían aprender las tradiciones de nuestros antepasados  .

  Recordemos que en esos tiempos, primeras décadas del siglo XX, los alumnos del Colegio Germania  viajaban a  Puerto Varas procedentes de Fresia,Colegual, Loncotoro,  Puerto Octay, Frutillar, Nueva Braunau, Los Muermos, Llanquihue, Totoral, Llico,Línea Nueva ,  etc,  unos se quedaban internos, otros emprendían el regreso el mismo día . Recorrían  grandes distancias y en diferentes medios de transporte lograban  finalmente llegar al Colegio.

La importancia de este cuento , es que Alejandra,  pese a sus cortos años, 16 o 17 ,  logra retratar y describir, muy bien  la vida de los colonos ;  los deseos y anhelos de ellos, como igualmente la resolución que tenían para que sus hijos pudieran estudiar y salir adelante.


   En definitiva  es un cuento que rescata  parte de la historia del Colegio Germania, sus comienzos , evocando recuerdos del viejo colegio, rematando en que todo puede cambiar físicamente,  pero sigue siendo el mismo viejo y querido colegio que tanto amamos y conocimos.