El 10
de enero de 1921 los portomontinos vivieron un episodio inédito y nuy especial
cuando la ciudad se convirtió en una de
las pocas del mundo que incorporaba tranvías tirados a a caballo, los llamados “carros
de sangre” para la movilización
colectiva.
La
Empresa de Carros Urbanos, dirigida por
Juan de Dios Donoso, puso en marcha dicho servicio, que incluí una vía por
calle Antonio Varas, entre el Club Alemán (San Felipe9 y el final de Cayenel,
con paradero en el Club Alemán, Plaza de Armas (mitad de la cuadra), esquina
Curicó, esquina Pedro Montt, Botica Grassau, esquina Talcahuano, Casa Ema
Outridge, casa de Adolfo Oelchkers, esquina Valdivia y final de Cayenel, antes
de doblar para 21 de mayo.
Los
tranvías partían cada 20 minutos y se cobraba una tarifa de 20 centavos en
primera clase y 10 centavos en segunda clase. Tenían capacidad para 10
pasajeros y cinco de pie de n cada sección.
OTRA LÍNEAS .
La segunda
línea, que corría por calle Guillermo
Gallardo, quedó establecida el 13 de marzo del mismo año; y a fines de ese mes
también daba sus primeros recorridos la tercera línea, prolongación de la primera,
entre la Escuela Alemana (Copiapó con Varas) hasta tres cuuadras antes de
Angelmó, pasando por Varas y Cayenel.
El
servicio de tranvías duró sólo unos pocos años a causa de los inconvenientes
presentados por el clima, pues las lluvias convertían las calles en lodazales,
cortaban las calles y las altas mareas cubrían el último sector de la línea,
cerca de Angelmó, pues no existía un malecón ni defensa alguna contra las olas.
VARAS
POR CAYENEL .
A propósito
de la línea de tranvías, hay que
recordar que una gran polémica se originó en el año 1930 por la disposición de
la Ley 4.872 de agosto de ese año, que dispuso el cambio de nombre de la ya
tradicional calle Cayenel (prolongación de Varas en Chillán y Pérez Rosales)
por el de Antonio Varas .
Esta
acción fue considerada poco afortunada por la opinión pública, cuyos dardos
apuntaron directamente a la Municipalidad, quien debía ser la llamada a velar
por el respeto y conservación de las tradiciones .
Fuente:
Diario El Llanquihue de Puerto Montt, Edición Especial Siglo XX, viernes 31de
diciembre de 1999, pp 17
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