martes, 9 de junio de 2015

AVIACIÓN: COLONIZACIÓN AÉREA DEL TERRITORIO SUR AUSTRAL. DESDE CHAMIZA, LA PALOMA Y EL TEPUAL, AVIADORES DE LAN, FACH Y EL CLUB AÉREO DE PUERTO MONTT HAN EJERCIDO CELOSA Y ESTRICTA SOBERANÍA SOBRE NUESTRO TERRITORIO . LOS PRIMEROS MÁRTIRES DE LA AVIACIÓN EN EL SUR DE CHILE.


Fotos gentileza DiarioEl Llanquihue de Puerto Montt 




Enero de 1930. Un gran acontecimiento rompe el letargo provinciano. Puerto Montt se transforma en capital aeronáutica del país con la llegada del Director de los Servicios Aéreos de la República, el entonces coronel Arturo Merino Benítez, quien  instala su “comando  en campaña” en la incipiente Base Aérea de Chamiza .

Había llegado el 10 de diciembre de 1929 con el propósito de implementar en el terreno mismo las condiciones especiales que requería la puesta en marcha de la segunda etapa del gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, que consistía en unir todo el territorio por medio de una ruta aérea que controlara nuestro dilatado espacio para ejercer una real y efectiva soberanía sobre el.

CHAMIZA PUNTO CLAVE .
Nuestra aviación militar, gracias al entusiasmo  y acción avasalladora de Merino Benítez, había inaugurado el 6 de marzo de 1929 el Servicio Postal Aéreo que ya unía Santiago con Arica.
La segunda parte del plan-la más ambiciosa-era unir Puerto Montt con el extremo austral.

Era preciso estudiar los vientos reinantes, crear campos de aterrizaje en los puntos adecuados, instalar estaciones radiotelegráficas y meteorológicas en la desmembrada  geografía de Llanquihue, Chiloé, Aysén y Magallanes, en regiones que se hallaban en su totalidad inexploradas y en valles cordilleranos aptos para la agricultura y la ganadería que aún permanecían ocultos a la mirada del hombre .

El hermoso valle de Chamiza había sido elegido como punto neurálgico de conexión para el trayecto Santiago-Puerto Montt (denominado Línea Aérea Nacional Central) y el trayecto Puerto Montt-Aysén-Punta Arenas (que fue denominado Línea Aérea Nacional Sur).

PLANES HACIA EL SUR .
La labor de implementación se inició en enero de 1929 con el viaje de reconocimiento efectuado por una escuadrilla de “botes voladores”, procedente de Quinteros, que recorrió la zona hasta Quellón con la comisión de los tenientes Romero, Donoso y Abel, quienes estudiaban el establecimiento de pistas de aterrizaje en Río Bueno, Aysén, Río Baker y Última Esperanza.

En aquellos días todo Puerto Montt se volcó a Chamiza. Sus habitantes incrédulos y asombrados, llegaban a contemplar la improvisada pista y la veían prácticamente cubierta de una veintena de máquinas voladoras. La Aeronáutica Nacional había asentado sus reales en Puerto Montt.


RUMBO A AYSÉN .
La actividad aérea comenzó a intensificarse día por día. El viernes 13 de diciembre, Merino piloteando sendos monomotores anfibios Vickers Vedette, volaban hasta Aysén en viaje de reconocimiento de la ruta aérea.

El 14 de enero de 1930, Merino y Vergara reconocían la región fronteriza sobre el valle del Puelo hasta el lago Inferior, en  el límite con Argentina, donde acuatizaron. Se iniciaba de esta forma la colonización aérea de los valles fronterizos.

El jueves 23 de enero, en cumplimiento con el itinerario establecido, despegan hacia Aysén los tenientes Aníbal Vidal y Félix Schaerer en sendos anfibios Vedette. De regreso esa misma tarde, al cruzar una zona barrida por temporales y bancos de niebla, un torbellino atrapa la máquina de Vidal (quien iba acompañado del mecánico sargento Ernesto Román), dándola vuelta por completo, precipitándola desde 500 metros en descenso vertiginoso, destrozando sus alas en el golpe con el agua y hundiéndola en el mar con sus tripulantes para siempre.

MAGALLANES  .
Al día siguiente , Merino aborda el trimotor Junkers Nº 6, comandado por el capitán Alfredo Fuentes. Van en busca de Vidal. Pero al no encontrar rastros del avión, Merino decide, en homenaje a esos primeros mártires, emprender  la conquista de la ruta de los canales australes.

Hasta entonces nadie había surcado esos amplios espacios, jamás máquina alguna había sobrevolado los extensos archipiélagos entre Aysén y Magallanes.

El 27 de enero, con una hélice astillada y un flotador roto, el Junkers acuatizaba en las frías aguas del Estrecho de Magallanes mientras los habitantes de Punta Arenas se abalanzaban hacia la costa para brindar a los tripulantes su cariño y admiración por la hazaña.

Pero cuando los aviadores se aprestaban a regresar, llenos de laureles y honores, una falla obligó a un amarizaje forzoso en Agua Verde, a 35 kilómetros de Punta Arenas donde el Junkers termina hundiéndose después de cinco horas a la deriva.

Lograron salvarse Merino y parte de la tripulación, mientras que el capitán Fuentes Martínez, el telegrafista Luis Soto Vásquez y el fotógrafo Alfredo Moreno Mendoza morían atrapados en el interior de su nave dando ejemplos de valor, audacia y cumplimiento del deber.

EMPRESA TEMERARIA .
El Club Aéreo de Puerto Montt fue inspirador   de la colonización del valle del Tagua Tagua, Llanada Grande, Río Puelo, Buil, Vodudahue, Cholgo y tantos otros lugares aislados hasta entonces.

A partir de los mismos días del terremoto del 60' la misión continuó desde El Tepual y la ayuda se incrementó con la llegada de los Twin Otter en 1965, aeronaves que reúnen excelentes características para operar en la zona.

 A partir de entonces los vuelos de socorro y de ayuda médica del Grupo de Aviación Nº 5 se hacen más frecuentes.

LOS LEGENDARIOS SIKORSKY  .

En enero de 1937 se iniciaban los vuelos de la Línea Aérea Experimental a Magallanes con dos anfibios Sikorsky S.43, el “Chiloé” y el “Magallanes”, con capacidad para 16 pasajeros.

Hacia fines de ese año los Sikorsky habían realizado 26 viajes entre Puerto Montt y Punta Arenas y viceversa, con pésimas condiciones de tiempo, luchando contra fuertes vientos, cerrazones , neblinas, ventiscas y nieve.

La lucha contra la naturaleza era dramática, por cierto, pese a la potencia de las máquinas.

 El 2 de junio desaparece para siempre el Sikorsky "Chiloé” en las aguas interiores de Chiloé. Allí perecen los tenientes Rodolfo Marsch Martin y Darío Aguilera Passig,  el mecánico Arturo Peña Sepúlveda, el radio operador Fernando Hermosilla y cinco pasajeros.

MÁRTIRES DE LA AVIACIÓN CHILENA  .

Choque aéreo 21  de mayo de 1943  .
Cientos de personas presenciaron el recordado accidente aéreo del 21 de mayo de 1943 frente a la bahía de Puerto Montt, en medio de un homenaje que había planeado la  Fuerza Aérea con motivo de los 64 años del hundimiento de la Esmeralda.

Esa mañana llovía intensamente en Puerto Montt, pero el teniente Ignacio Urrutia Araya tenía todo dispuesto para que justo cuando el reloj marcara las 12 y 10 minutos-hora exacta en que la Esmeralda desapareció bajo el mar- una escuadrilla de  de aviones arrojara una ofrenda floral al océano frente al escampavía “Yelcho” que estaba fondeado al lado del muelle de pasajeros.

Lo acompañarían  otros dos subtenientes de la Base Aérea Chamiza, Antonio Beltrán Vidal y Roberto Reyes, mientras el teniente Urrutia iría acompañado del sargento  Luis Humberto Toro.




Mientras tanto, en tierra presidían la ceremonia, el intendente Francisco Sepúlveda, el Obispo de Puerto Montt Alberto Rencoret, el alcalde José Yuraszeck, el prefecto de Carabineros y el comandante del Regimiento Sangra.

Exactamente a las 12 horas aparecieron por el lado de la población Lintz y en dirección hacia la  Isla Tenglo , la escuadrilla aérea, conformada por tres aviones en formación, dos del tipo “Avro” y un tercero “E Focke Wulf”, desde el cual comandaba las maniobras el teniente Urrutia.

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Llegado el momento de arrojar la ofrenda, el líder de la escuadrilla se apartó de los otros aviones para realizar el homenaje, mientras el resto continuaba volando en dirección a Tenglo. Elegantemente el piloto realizó un “spin” y se elevó, tomando posición para alinearse con sus compañeros.

Al hacer el viraje se encontró con el avión piloteado por Beltrán , produciéndose la desgracia a 400 metros de altura. La velocidad que llevaban ambas máquinas al momento del choque produjo la desintegración del fuselaje  de los aviones en el aire, para luego caer al mar.

El subteniente Reyes providencialmente alcanzó a escapar del choque gracias a una hábil maniobra con la cual se elevó en línea recta, dejando pasar bajo la cola de su avión a las otras  dos máquinas con los infortunados aviadores.

Todo ocurrió en una fracción de segundos. Al momento de producirse el accidente eran exactamente las 12 horas 9 minutos y 30 segundos. Tan sólo  30 segundos antes que el cañón del Yelcho hiciera sonar un estruendoso disparo, que marcaba el hundimiento de la Esmeralda.

En el mismo instante en que los trozos de metal se hundían en las tranquilas aguas del mar, la Esmeralda, con 64 años de intervalo, había iniciado su viaje hacia las profundidades del fondo marino, llevándose también las vidas de recordados mártires de la patria.

En tanto, la gran cantidad de público congregado en el muelle de paseo y las autoridades presentes, observaron atónitos el hecho; los gritos de espanto , frente a lo que veían ensordecerían luego en un silencio aún más aterrador.

RESCATE DE CUERPOS .
Instantes después, numerosos botes, junto al escampavía “Galvarino”  y la lancha “Mercedes”, se trasladaron hasta el lugar donde  cayeron los pilotos para prestar ayuda  y rescatar sus cuerpos. Mientras tanto, las autoridades se trasladaban al muelle para obtener informaciones.

Dos días más tarde, el domingo 23 de mayo, la ciudadanía rindió un póstumo testimonio de profundo pesar por el desaparecimiento del teniente Urrutia y sus camaradas al acompañarlos en un gran cotejo desde el Regimiento Sangra a la Catedral y después al coche mortuorio del ferrocarril que llevó sus cuerpos a Santiago.

Fuente: Diario El Llanquihue: “EDICIÓN ESPECIAL SIGLO XX”, Puerto Montt , viernes 31 de diciembre de 1999, pp 53-54

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